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El idioma germánico

La presente edición difiere en gran medida de las ediciones anteriores.

A falta de revisiones exhaustivas, las ediciones anteriores, que NO PUEDEN SER COMERCIALIZADAS en la actualidad en ninguna forma, y cuya distribución es ILEGAL, adolecen de nunerosos defectos que el autor ha subsanado a lo largo de los últimos cinco años.

La presente edición contiene, además de mejoras en la trama y en su estructura, la influencia de un profundo estudio del idioma germánico original, tal y como lo empleaban los queruscos. De este modo, el autor ha empleado las voces relativas a nombres de dioses tal y como éstos eran llamados por los queruscos. Así, la voz Thor, por ejemplo, ha sido sustituida por Thunar, término con el que en realidad los queruscos se referían al dios del trueno.

Por otro lado, la incorporación del idioma germánico ha permitido impregnar toda la obra de una poética mitológica que lleva la historia a sus orígenes más fieles, permitiendo al lector conocer a fondo los nombre y sus orígenes. Esto también ha llevado a emplear nombres adecuados para los accidentes geográficos en los que transcurre la acción, apartando voces más modernas que impedían la recreación de una manera total y fiel del entorno religioso y mitológico en el que se desarrolla la historia de los queruscos.

Todos los nombres geográficos usados en este libro, así como las tribus germánicas, galas y rætias mencionadas, son auténticos, y han sido recogidos, transcritos y usados de acuerdo a la nomenclatura latina anotada por Tácito en su Germania y por la enciclopedia Loeb Classical Library, y según los detallados mapas contenidos en el Atlas antiquus del cartógrafo Heinrich Kiepert, algunos de los cuales se reproducen en cada volumen para mejor orientación del lector.

Dado el escaso uso de la nomenclatura germana existente en la literatura española, el autor ha seguido su propio criterio de traducción para nombres de personajes, de lugares y de pueblos germanos, en concordancia con los diccionarios de germánico e indogermánico. Arminio, o Arminius, también Armin, Ermin, Irmin, procede claramente del germ. *erminer, *erminaz, «grande», «enorme», «fuerte», «poderoso». En la edición en castellano, este personaje será en general tratado con la voz castellanizada Arminio por el narrador, con la voz germana Erminer en los diálogos en los que participen los personajes germanos de la historia, y con la voz latina Arminius por los personajes romanos en aquellos diálogos que lo mencionen. Véase Arminio en el glosario para leer la nota etimológica si se desea más información sobre el protagonista de la saga.

Así mismo, los nombres de lugares fundados por Roma normalmente son referidos según su nomenclatura latina original, del mismo modo que muchos de los nombres de generales, senadores, funcionarios y, en general, personajes del mundo romano recreados en la historia.

A su vez, por cuestión estilística y para recrear la cultura predominante de aquella época, se ha decidido respetar los caracteres rúnicos latinos y una adaptación fidedigna a su sonoridad original de los nombres germánicos legados por las escasas fuentes históricas supervivientes al Tiempo.

El texto en los distintos volúmenes dispone de notas a pie de página, generalmente de carácter filológico, para aclarar términos de especial interés y así satisfacer la curiosidad de algunos lectores por el mundo germano y su lenguaje, menos popularizado que la cultura romana, mientras que otros muchos términos latinos o germanos que aparecen en el texto, aunque carecen de su correspondiente nota a pie de página, son recogidos y aclarados en un extenso glosario ordenado alfabéticamente al final de cada volumen, dedicado a aquellos lectores que deseen obtener una explicación pormenorizada. Para una aclaración de los términos abreviados usados en los análisis filológicos de las notas a pie de página, véase el inicio del Glosario Latino-Germánico al final de cada tomo.